El viejo no quiere soltar más dinero. Es que está en Puerto Rico y no se da cuenta de que es lo que sucede en Santo Domingo. La venta está dura en la calle. Los hermanos Trigo tenían al momento el control de la fábrica y se hacía ahí lo que ellos consideraban oportuno, lejos muchas veces del sentido común.
En las mañanas, a las 7:00 A.M., las obreras hacían fila para entrar a la planta. Algunas áreas de la planta no estaban trabajando por la venta lenta. El gerente de ventas, Juan de Dios Carvajal, sobrino del principal dueño, su tío que residía en Puerto Rico, no tenía base para llevar a cabo una acción de ventas con la gerencia de ventas. Este muchacho había tenido dificultades en la universidad cuando estudiaba medicina. Al momento no sabía qué quería estudiar, pero tenía que trabajar. Así que optó por pedirle trabajo a su tío, Don Paco, porque tenía que producir, ya que se había casado.
Yo soy el que muevo las ventas en la fábrica. Fíjate que cuando salgo a las tiendas y los encargados me piden mejores precios, o yo les digo que me compren más volúmenes, siempre consigo que lo hagan. A diferencia de los vendedores que no cumplen sus cuotas ventas, salvo raras excepciones. Cecilia si vende pero pelea mucho en la fábrica por que salgan sus pedidos a tiempo, pelea conmigo para que le apruebe un descuento para alguna tienda. Los vendedores dicen que ella tiene la mejor ruta de ventas. Ella no me cae bien, pero que mi tío dice que ella es buena vendedora y son amigos. Cecilia le confía sus opiniones sobre lo que pasa en la fábrica a mi tío Paco; lo llama por teléfono o viaja a Puerto Rico. Ella ha dicho que aspira al puesto de Gerente de Ventas, porque yo no se dirigir. Me cae mal.
¿Cómo era el señor Trigo? Español, de bajo nivel educativo, pero con deseos enormes de progresar. Bajo de estatura, gordo y rechoncho. Mantenía al hablar, el acento español que los españoles radicados en el Caribe no lo dejan ni lo cambian nunca. De trato ordinario, es decir, sin educación, y con esto un bajo nivel de relaciones humanas. Caía mal por ser un rosca izquierda natural. Con el señor Trigo nunca se sabía si se estaba trabajando bien, aunque sí siempre trabajando mal; siempre tenía algo por que protestar. Con el señor Trigo descubrimos al irrespetuoso por excelencia. Es difícil predecir una dirección coherente con una personalidad tan conflictiva como la del señor Trigo. Los males de América Mills están en el señor Trigo.
Vender con una dirección confusa y sinuosa es un reto grande. Este es el caso de Cecilia. Magnifica vendedora, pese a la dificultad que persistía en América Mills. De ella se podía sacar mucho más porque ella estaba identificada con América Mills.
- Señor Trigo yo necesito que me paguen mis comisiones.
- El de la tienda La Sirena no te lo vamos a pagar porque se cobró, y tú no cobraste; yo lo hice y el español Diego de La Sirena, que llegó conmigo a Santo Domingo desde España, me dijo que me daba el cheque el Lunes que pasó, como así fue. Y ¿ cómo es que te voy a pagar esta comisión si la cobré yo?
- Pero, dijo Cecilia a estos argumentos, vendí yo y no voy a renunciar a mi comisión. Hablaré con Don Paco.
Obviamente que el señor trigo no conocía el impacto de las ventas, por lo menos en Cecilia la principal vendedora de América Mills, por que la actitud del señor Trigo y su negativa a pagarle las comisiones de una venta –La Sirena- a Cecilia, traería como consecuencia un merma en la venta, un clima de desconfianza en la fábrica, una merma en la fluidez de la comunicación en la empresa. Todo, condiciones adversas para la fábrica, sumado a esto el desanimo en el trabajo de Cecilia y el cuerpo de ventas, recurso humano generador del principal ingreso de la América Mills.
En las mañanas, a las 7:00 A.M., las obreras hacían fila para entrar a la planta. Algunas áreas de la planta no estaban trabajando por la venta lenta. El gerente de ventas, Juan de Dios Carvajal, sobrino del principal dueño, su tío que residía en Puerto Rico, no tenía base para llevar a cabo una acción de ventas con la gerencia de ventas. Este muchacho había tenido dificultades en la universidad cuando estudiaba medicina. Al momento no sabía qué quería estudiar, pero tenía que trabajar. Así que optó por pedirle trabajo a su tío, Don Paco, porque tenía que producir, ya que se había casado.
Yo soy el que muevo las ventas en la fábrica. Fíjate que cuando salgo a las tiendas y los encargados me piden mejores precios, o yo les digo que me compren más volúmenes, siempre consigo que lo hagan. A diferencia de los vendedores que no cumplen sus cuotas ventas, salvo raras excepciones. Cecilia si vende pero pelea mucho en la fábrica por que salgan sus pedidos a tiempo, pelea conmigo para que le apruebe un descuento para alguna tienda. Los vendedores dicen que ella tiene la mejor ruta de ventas. Ella no me cae bien, pero que mi tío dice que ella es buena vendedora y son amigos. Cecilia le confía sus opiniones sobre lo que pasa en la fábrica a mi tío Paco; lo llama por teléfono o viaja a Puerto Rico. Ella ha dicho que aspira al puesto de Gerente de Ventas, porque yo no se dirigir. Me cae mal.
¿Cómo era el señor Trigo? Español, de bajo nivel educativo, pero con deseos enormes de progresar. Bajo de estatura, gordo y rechoncho. Mantenía al hablar, el acento español que los españoles radicados en el Caribe no lo dejan ni lo cambian nunca. De trato ordinario, es decir, sin educación, y con esto un bajo nivel de relaciones humanas. Caía mal por ser un rosca izquierda natural. Con el señor Trigo nunca se sabía si se estaba trabajando bien, aunque sí siempre trabajando mal; siempre tenía algo por que protestar. Con el señor Trigo descubrimos al irrespetuoso por excelencia. Es difícil predecir una dirección coherente con una personalidad tan conflictiva como la del señor Trigo. Los males de América Mills están en el señor Trigo.
Vender con una dirección confusa y sinuosa es un reto grande. Este es el caso de Cecilia. Magnifica vendedora, pese a la dificultad que persistía en América Mills. De ella se podía sacar mucho más porque ella estaba identificada con América Mills.
- Señor Trigo yo necesito que me paguen mis comisiones.
- El de la tienda La Sirena no te lo vamos a pagar porque se cobró, y tú no cobraste; yo lo hice y el español Diego de La Sirena, que llegó conmigo a Santo Domingo desde España, me dijo que me daba el cheque el Lunes que pasó, como así fue. Y ¿ cómo es que te voy a pagar esta comisión si la cobré yo?
- Pero, dijo Cecilia a estos argumentos, vendí yo y no voy a renunciar a mi comisión. Hablaré con Don Paco.
Obviamente que el señor trigo no conocía el impacto de las ventas, por lo menos en Cecilia la principal vendedora de América Mills, por que la actitud del señor Trigo y su negativa a pagarle las comisiones de una venta –La Sirena- a Cecilia, traería como consecuencia un merma en la venta, un clima de desconfianza en la fábrica, una merma en la fluidez de la comunicación en la empresa. Todo, condiciones adversas para la fábrica, sumado a esto el desanimo en el trabajo de Cecilia y el cuerpo de ventas, recurso humano generador del principal ingreso de la América Mills.
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