jueves, 17 de julio de 2008

COLMADO BANI

La misma modorra de siempre: abrir las puertas del colmado en las mañanas y cerrarlas en la noche, muy de noche.
La gente transitaba por la acera y yo atendiendo a los parroquianos que me pedían cosas diferentes. Siempre he pensado como tendero que a todos los compradores no se les atiende igual. Es que algunos me caen mal y otros bien. Y ¿qué de lo que gastan? Y que interesa eso. Lo que si me interesa es pasarla bien en el día, sin coger pique por algún comprador que exige más de la cuenta.

- Oye Bani, dame un cigarrillo con un fósforo…date rápido!
- Bueno, ¿pero no ves que estoy ocupado coño? espera tu turno!
- Bani, Bani apúrate que la doña me va a dar un boche, del tiempo que pierdo aquí.

Todos exigen, y si yo les pongo caso me volvería loco. ¿Es que no hay alguna manera de trabajar bien en un colmado? ¿Qué cuanta gente viene aquí en el día? Y que se yo. Lo que si se es que el dueño, quien es el que decide esto, es un explotador. Aquí en el colmado debe trabajar más gente; hay momentos del día que no me doy basto.

- Otra vez tú con tus sermones.
- Bani, escucha, debes mejorar tu trato con la gente. Yo que visito los colmados de esta zona me doy cuenta cuales son mejores y cuales no. Tu colmado ha bajado en ventas, ¿porqué? Vi a doña Chacha, que vive casi al lado de tu colmado, comprar en el colmado Pekín de dos calles adelante. El chino que atiende ahí si sabe tratarla bien, y aunque vende lo mismo que tú, sin embargo ella no come cuento con ese chino.
- Y que quieres que haga, esa doña es demasiado exigente y la mandé pal carajo.
- Espera, deja tu muela que ahí viene Fefa. Ella me cae bien. Tú veras. Fefita soy todo tuyo.
- Dame dos libras de arroz
- ¿Quieres probar este biscochito que me llegó hoy? Se que te va a gustar.
- Uh…! Que bueno. Dame dos pedazos.
- Son RD$ 11.50 pesos
- Bien… nos vemos después.
- Así se hace Bani, pero no solo con Fefa sino con todos.
- Es que Fefa me gusta.

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